1 abr. 2020

01/04/2020

“Somos frágiles, muy frágiles,
y estamos a merced de la vicisitud
pues cualquier imprecisión rutinaria
puede mermar nuestras facultades
o bien por falta de atención
ofrezcamos nuestra vida a la nada.

Cuando no por cualesquiera sustancias
hagan que la percepción momentánea
distorsione el adecuado encaramiento
con el que hay que tomarse las circunstancias
convirtiéndonos en arma y munición
para nosotros y para quien nos relacionemos.

Pero, si no es por estas causas
la invisibilidad siempre nos acecha
con accidentes posibles obviados
quizá por improbables o por desconocidos
tanto en lo grande como en lo pequeño
por rápido, lento o aparentemente inmóvil
es que de la mano de cercanos seres vivos
o lejanos asteroides o llamaradas solares
o predecibles fenómenos naturales
nos colmen de tristezas e inseguridades.

Cuán fácil es hacer caso omiso
pues lejos de habernos avisado
nos hacen débiles y acólitos seguidores
la arrogancia y la necesidad
de la desolación.

Pero es admirable que la vida
se abra camino entre tanta posibilidad de muerte
todo es en cumplimiento de la única misión
para la que la experiencia tiene sentido
siendo éste el único motivo
por el que se nos infundió vida.

No importa qué o quién seas
ni de donde vengas o a donde vayas
ni si ríes o lloras o te lamentas:
tu saber es innato,
por ello tienes hambre, sed y cansancio
y mientras los vas sorteando,
transmitiendo siempre tu aportación,
es como la vida continúa.”

26 mar. 2020

26/03/2020

“Quizá porque fuimos felices
o porque creemos haber controlado
o las circunstancias no nos golpearon
vivíamos en ambiente de bienestar,
pero era todo ilusoria arrogancia.

Arrogancia de creer
arrogancia de imponer
arrogancia de pedir
porque arrogantemente se ha de vivir.

Pero no, nunca tuviste el control
ya que sólo eras un peón
al que le colocaron en un escenario
y en él se creó su mundo.

Ilusamente manehabas posibilidades
que junto con las felicidades vividas
más un cuerpo que responde
y una aparente autonomía,
todo tiraba para adelante.

Pero no,
esa pastilla que te tomabas
o ese dinero que adquirías
o esas alegrías circunstanciales
sólo eran el preludio de inestabilidad
venideramente inevitable.

Y en este equilibrio se da tu vida
y en tu vida vas y vienes entre ellos
como si de un oleaje se tratara,
pues las mareas que te mueven
no dependen de ti
sino de las fuerzas que las generen.

Tú serás la solitaria ola visible
o la espuma en en la orilla
o uno más en la corriente
pero tu fin será evaporarte.

Y tus elementos disgregados
conseguirán casuísticamente
en otro sitio caer
pero con la corporalidad
de otro arrogante ser”.

23/03/2020

“En realidad…
vivimos demasiado
y demasiado desconectados
pues el contexto en que caemos
no contaba conque todos a la vez
aumentáramos nuestra persistencia vital
y tras la longevidad artificialmente adquirida
le exigiéramos a la vida tanta normalidad,
así que no le damos tiempo a asimilar
tantos residuos dejados como consecuencias
de las acciones llamadas sociales
con cuya presencia demostramos
la ineludible ambición innata por vivir
incluso a costa de la propia vida.

Es cierto que no lo elegimos
y que mientras haya un hálito de vida
a ella nos aferramos con tanta fuerza
que incluso ahogaremos lo aferrado
con tal de volver a coger esa bocanada de aire
a instancia de la asfixia,
instrumento de la necesidad vital
que saca las últimas fuerzas
de las últimas energías que queden
para aferrarse a la última oportunidad de vivir.

Esto nos debería hacer reflexionar
de que si estamos aquí es para vivir
y en ello sentir que estamos vivos
sin importar ni el pasado ni el futuro
ya que tan sólo somos creaciones animales
que deberíamos compartir el afán natural
de cooperar en el mismo fin común
pudiendo echarnos a dormir cuando queramos,
o tener siempre un refugio para estar asalvo
y poder alimentarse libremente,
aunque en esta sociedad contextual
ello haya quedado sustituido
por símbolos de cooperativa obediencia
donde millones sustentamos,
a muy pocos cientos.

Así que veo que en realidad,
somos como esas mascotas alteradas
cuya apariencia es la de animal
pero vive en un entorno tan artificial
que su confusión le hace comprender
la inevitabilidad de tener que ser
como si el animal que parece fuera
y comportándose como aprenda
del contexto se valga
siempre a expensas de no ser libre
ni querer serlo tan siquiera
conformándose con obtener alegrías
tras sus habilidades adquiridas
o castigos por sus maldades manifiestas.

En realidad,
somos como las bacterias
cuya arrogancia es impulso vital
reproduciéndose inconteniblemente
y esparciendo sus residuos por doquier
hasta que tras colonizar su mundo
ni tan siquiera canibalizándose
puedan hacer otra cosa
que dejar un rastro de muerte.

Aún así volverá la naturaleza
a hacer su magia en ese ambiente
y traerá a otros seres cualesquiera,
que se llamarán; vida.”

podcast

Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.