26 mar. 2020

23/03/2020

“En realidad…
vivimos demasiado
y demasiado desconectados
pues el contexto en que caemos
no contaba conque todos a la vez
aumentáramos nuestra persistencia vital
y tras la longevidad artificialmente adquirida
le exigiéramos a la vida tanta normalidad,
así que no le damos tiempo a asimilar
tantos residuos dejados como consecuencias
de las acciones llamadas sociales
con cuya presencia demostramos
la ineludible ambición innata por vivir
incluso a costa de la propia vida.

Es cierto que no lo elegimos
y que mientras haya un hálito de vida
a ella nos aferramos con tanta fuerza
que incluso ahogaremos lo aferrado
con tal de volver a coger esa bocanada de aire
a instancia de la asfixia,
instrumento de la necesidad vital
que saca las últimas fuerzas
de las últimas energías que queden
para aferrarse a la última oportunidad de vivir.

Esto nos debería hacer reflexionar
de que si estamos aquí es para vivir
y en ello sentir que estamos vivos
sin importar ni el pasado ni el futuro
ya que tan sólo somos creaciones animales
que deberíamos compartir el afán natural
de cooperar en el mismo fin común
pudiendo echarnos a dormir cuando queramos,
o tener siempre un refugio para estar asalvo
y poder alimentarse libremente,
aunque en esta sociedad contextual
ello haya quedado sustituido
por símbolos de cooperativa obediencia
donde millones sustentamos,
a muy pocos cientos.

Así que veo que en realidad,
somos como esas mascotas alteradas
cuya apariencia es la de animal
pero vive en un entorno tan artificial
que su confusión le hace comprender
la inevitabilidad de tener que ser
como si el animal que parece fuera
y comportándose como aprenda
del contexto se valga
siempre a expensas de no ser libre
ni querer serlo tan siquiera
conformándose con obtener alegrías
tras sus habilidades adquiridas
o castigos por sus maldades manifiestas.

En realidad,
somos como las bacterias
cuya arrogancia es impulso vital
reproduciéndose inconteniblemente
y esparciendo sus residuos por doquier
hasta que tras colonizar su mundo
ni tan siquiera canibalizándose
puedan hacer otra cosa
que dejar un rastro de muerte.

Aún así volverá la naturaleza
a hacer su magia en ese ambiente
y traerá a otros seres cualesquiera,
que se llamarán; vida.”

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Os presento los audios en los que he dividido un ensayo que espero os cale. Aunque está ordenado desde el último al primero, aconsejo empezar por el principio.